“No temamos al
barroquismo, arte nuestro, nacido de árboles, de leños, de retablos y altares,
de tallas decadentes y retratos caligráficos y hasta neoclasicismos tardíos:
barroquismo creado por la necesidad de nombrar
las cosas […]”[1]
Pues bien, elijo este fragmento
en palabras de Carpentier de quienes todos los demás escritores del boom
resultan devenir, por la marcada insistencia en el gesto del Nombrar. La manera
en que el Realismo Mágico nombra todo cuanto existe es inaugural, se sacude las
palabras que los colonizadores antes impusieran para refundar una identidad
latina donde todo será dicho por primera vez.